Dermatitis atópica en niños: cómo reconocerla y controlar los brotes

La dermatitis atópica es una enfermedad muy frecuente en los niños. Aunque no suele ser grave, el picor puede llegar a ser muy intenso y afectar al sueño, al humor y a la calidad de vida de toda la familia. Es una enfermedad crónica que cursa con brotes. Si tu hijo tiene dermatitis atópica, lo primero que debes saber es que no es culpa tuya. No aparece porque lo bañes demasiado, porque no hayas encontrado “la crema adecuada” o porque no hidrates suficientemente su piel. Es una enfermedad inflamatoria en la que influyen factores genéticos y ambientales. Lo que sí podemos hacer es cuidar la piel para evitar o espaciar los brotes.

¿Qué es la dermatitis atópica?

La piel actúa como una barrera que protege nuestro cuerpo. En los niños con dermatitis atópica, esta barrera está dañada y pierde más agua además de proteger menos de la polución, los gérmenes, los alérgenos…. Una piel seca pica, al picar el niño se rasca y causa más inflamación, al estar inflamada y seca está más permeable a irritantes ambientales que empeoran la inflamación, pica más, se rasca más….

¿Cómo puedo sospechar que mi hijo tiene dermatitis atópica?

Las lesiones pueden aparecer en diferentes zonas según la edad, pero a cualquier edad siempre aparece un síntoma: el picor. Es un picor intenso que suele ser peor por la noche. En la piel veremos que en un niño con tendencia a la piel seca, aparecen brotes de lesiones que se pueden palpar, ásperas y rojas. Según la localización, los antecedentes del niño y la evolución los pediatras diagnosticaremos dermatitis atópica o alguna otra afección de la piel.

¿Qué hará el pediatra?

El diagnóstico de la dermatitis atópica suele hacerse simplemente observando la piel y hablando con la familia. No suele ser necesario realizar análisis.

No todos los niños con dermatitis atópica necesitan pruebas de alergia. En algunos casos, especialmente cuando la dermatitis es muy intensa, comienza muy pronto o existen otros síntomas que hagan sospechar una alergia, podemos valorar hacerlas.

No recomendamos retirar alimentos por vuestra cuenta pensando que pueden ser los responsables de la dermatitis. Las dietas innecesariamente restrictivas pueden provocar problemas nutricionales.

¿Cómo cuidar la piel todos los días?

El cuidado diario es fundamental, incluso cuando la piel está bien. Es una enfermedad que va por brotes: hay momentos en los que la piel está bien y otros en los que se inflama y pica mucho. Por eso el cuidado de la piel entre los brotes es muy importante.

Baños

Baños cortos, diarios si hace calor, ha hecho deporte, ha sudado…. Y con agua templada (el calor empeora el picor).

Jabón syndet (sin detergente) y sin perfumes. El ph ácido de estos jabones ayuda a proteger la piel.

No usar esponjas.

Secar suavemente, sin arrastrar la toalla y dejando la piel un poco húmeda. Hay que lavar las toallas con frecuencia.

Hidratar, hidratar y volver a hidratar

El emoliente —la crema hidratante específica para piel atópica— es una parte fundamental del tratamiento. Lo ideal es aplicarlo justo después del baño, cuando la piel todavía está ligeramente húmeda.

Y algo muy importante: no hay que esperar a que aparezca el brote para utilizarlo. Hay que utilizarla de forma constante y en cantidad suficiente. Muchas veces ponemos poca crema, o dejamos zonas del cuerpo sin aplicar.

Ropa y temperatura

Es preferible utilizar ropa suave, especialmente de algodón, y evitar tejidos que irriten la piel, como la lana. Cuidado con las costuras y etiquetas; en niños muy pequeños, con mucha sensibilidad, puede ser útil llevar la ropa al revés.

Evitar el calor y el sudor.

También es importante mantener las uñas cortas para reducir las lesiones producidas por el rascado.

¿Qué hago cuando aparece un brote?

La piel seca se hidrata. La piel inflamada necesita además tratamiento antiinflamatorio.

Si la piel está roja, inflamada y pica mucho, probablemente estamos ante un brote.

En estos casos, el pediatra puede recomendar un corticoide aplicado en la piel durante unos días.

Los corticoides tópicos son uno de los tratamientos más eficaces para controlar los brotes de dermatitis atópica y, utilizados correctamente, son muy seguros.

No todos los corticoides son iguales. Los pediatras os indicaremos un corticoide pensando en:

  • Vehículo: no es lo mismo una emulsión que una pomada. La emulsión se aplica fácilmente y la pomada se absorbe más. En función del grado de inflamación, la zona del cuerpo, la edad… elegiremos uno u otro.
  • Potencia del corticoide: hay corticoides de potencia baja (que usaremos en la cara), media (los más habituales) o alta (reservados para casos y zonas específicas).

No tengas miedo de utilizar el corticoide. Uno de los errores más frecuentes es utilizar una cantidad insuficiente o esperar demasiado antes de empezar el tratamiento. Es mejor empezar pronto y usarlo pocos días, que empezar cuando ya lleva una semana de brote, picor y mal descanso.

La crema emoliente debe continuar utilizándose durante el tratamiento en la piel sana. En las zonas muy inflamadas puede empeorar el picor; esperaremos unos días a que el corticoide haga su efecto y en cuanto podamos volveremos a aplicarla.

Existen muchos otros tratamientos para la dermatitis atópica, cada vez más utilizados, como los inhibidores de la calcineurina, tratamiento biológicos…. Por lo que el pronóstico y manejo de la dermatitis atópica ha cambiado y mejorado mucho en los últimos años.

¿Qué cosas pueden empeorar la dermatitis?

Cada niño es diferente, pero algunos desencadenantes frecuentes son:

  • calor y sudor;
  • cambios de temperatura;
  • lana y tejidos irritantes;
  • jabones y productos perfumados;
  • piscinas de agua “dulce” con cloro;
  • infecciones;
  • estrés;
  • falta de sueño;

No es necesario evitar absolutamente todo. Lo importante es descubrir qué cosas empeoran la piel de tu hijo.

¿Cuándo debo consultar porque el brote se me está yendo de las manos?

Consulta con tu pediatra si:

  • el brote no mejora con el tratamiento indicado (mas de una semana de corticoides);
  • aparecen costras amarillas, pus o secreción;
  • la piel duele;
  • aparece fiebre;
  • las lesiones se extienden rápidamente;
  • aparecen pequeñas ampollas o lesiones muy dolorosas;
  • afecta a los párpados, la cara o los genitales;
  • los brotes son muy frecuentes;
  • o la dermatitis está afectando al sueño, al colegio o al estado de ánimo del niño.

Y recuerda…

Cuando la piel está bien → hidratar todos los días.

Cuando aparece un brote → tratar la inflamación pronto.

Si no mejora o afecta a la vida del niño → consultar con el pediatra.

Con el tratamiento adecuado, la mayoría de los niños pueden llevar una vida completamente normal y disfrutar de una piel mucho más confortable.

En Centro Pediátrico Etapas

Si tienes dudas puedes acudir a nuestro centro donde, tras una extensa historia clínica y exploración, te haremos un plan por escrito para que sepas cómo tratar este brote y los futuros.

*Artículo divulgativo dirigido a las familias. No sustituye la valoración individual por un profesional sanitario.*

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