Enfermedad boca-mano-pie: síntomas, tratamiento y cuidados en casa

Si tienes hijos pequeños, es probable que hayas oído hablar de la enfermedad boca-mano-pie. Es una infección muy frecuente en la infancia, especialmente entre los niños que acuden a la guardería, y suele generar muchas dudas. ¿Por qué salen ampollas en las manos y los pies? ¿Qué podemos hacer si le duele la boca? ¿Es contagiosa? ¿Puede volver a tenerla? Aunque puede resultar bastante molesta, especialmente por las lesiones de la boca, la enfermedad boca-mano-pie suele ser leve y desaparece por sí sola en unos 7-10 días.

¿Qué es la enfermedad boca-mano-pie?

Es una infección causada por diferentes virus de la familia de los enterovirus, principalmente algunos virus Coxsackie.

Afecta sobre todo a niños menores de 5 años y se transmite con facilidad entre ellos, por lo que es frecuente que aparezcan pequeños brotes en guarderías y colegios.

Su nombre hace referencia a las zonas donde aparecen con más frecuencia las lesiones: la boca, las manos y los pies.

¿Cuáles son los síntomas?

Los primeros síntomas pueden ser fiebre, malestar, dolor de garganta, irritabilidad o menos apetito.

Después suelen aparecer las lesiones características.

Lesiones en la boca

Pueden aparecer pequeñas vesículas y llagas dolorosas en la lengua, las encías, el interior de las mejillas o el paladar.

En algunos niños el dolor puede ser importante y hacer que rechacen la comida o, lo que es más importante, los líquidos.

Lesiones en manos y pies

Pueden aparecer pequeñas manchas rojas o ampollitas en las palmas de las manos y las plantas de los pies. También pueden aparecer en los dedos, brazos, piernas o alrededor de la zona del pañal.

No todos los niños presentan el mismo número de lesiones. Algunos tienen muchas lesiones en la piel y pocas molestias en la boca, mientras que en otros ocurre lo contrario.

Por eso, el aspecto de la enfermedad puede ser muy diferente de un niño a otro.

¿Cómo se diagnostica?

En la mayoría de los casos, el diagnóstico se realiza simplemente explorando a la niña y valorando sus síntomas.

La combinación de lesiones en la boca y en las manos o los pies suele ser bastante característica.

No suelen ser necesarios análisis ni otras pruebas en los casos típicos.

Si las lesiones son diferentes de lo habitual, el niño presenta un mal estado general o existen dudas sobre el diagnóstico, será recomendable que lo valore su pediatra.

¿Cómo se trata?

La enfermedad boca-mano-pie está causada por virus, por lo que los antibióticos no sirven.

No existe un tratamiento que elimine directamente el virus. El tratamiento consiste en aliviar los síntomas y evitar la deshidratación.

¿Qué podemos hacer en casa?

Aliviar el dolor y la fiebre

Si el niño tiene dolor o fiebre y está molesto, podemos utilizar un analgésico o antitérmico adecuado para su edad y peso, siguiendo las indicaciones de su pediatra.

Ofrecer líquidos con frecuencia

Las llagas de la boca pueden hacer que beber resulte doloroso. Debemos ofrecer pequeñas cantidades de líquidos variados frecuentemente. Los líquidos frescos pueden resultar más agradables para algunos niños.

Si rechaza prácticamente todos los líquidos, hace mucho menos pis de lo habitual o está cada vez más decaído, debemos consultar.

Adaptar la alimentación

Durante unos días podemos ofrecer alimentos blandos y fáciles de tragar.

Los alimentos frescos suelen tolerarse mejor. Por el contrario, es preferible evitar temporalmente los alimentos ácidos, picantes, muy salados o muy calientes, ya que pueden aumentar el dolor.

No pasa nada si durante unos días come menos de lo habitual. Lo prioritario es que mantenga una buena hidratación.

¿Cuánto dura?

Lo habitual es que la enfermedad desaparezca en 7-10 días.

La fiebre y el malestar suelen mejorar antes y las lesiones de la boca y de la piel pueden tardar algo más en desaparecer.

En algunas ocasiones, varias semanas después de haber pasado la infección, pueden aparecer cambios en las uñas, como surcos o incluso desprendimiento de parte de la uña. Se conoce como onicomadesis.

Aunque puede resultar llamativo, suele ser un fenómeno temporal y la uña vuelve a crecer con normalidad.

¿Es contagiosa?

Sí, y se contagia con bastante facilidad.

El virus puede transmitirse a través de:

Para reducir el riesgo de contagio es importante:

El contagio es especialmente frecuente durante la primera semana, aunque el virus puede seguir eliminándose por las heces durante varias semanas.

  • la saliva y las secreciones respiratorias
  • las gotitas al toser o estornudar
  • el líquido de las ampollas
  • las heces, especialmente durante el cambio de pañal
  • las manos y objetos contaminados
  • lavarse bien las manos, especialmente después de cambiar pañales o ayudar al niño a ir al baño
  • no compartir vasos, cubiertos o utensilios
  • limpiar los juguetes y superficies que se tocan con frecuencia
  • evitar tocar directamente las lesiones

¿Puede ir a la guardería o al colegio?

Según la Guía-ABE de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), la enfermedad boca-mano-pie no requiere exclusión escolar.

Esto se debe a que el virus puede transmitirse incluso antes de que aparezcan los síntomas y continuar eliminándose durante semanas, por lo que mantener al niño en casa hasta que desaparezcan todas las lesiones no evita necesariamente el contagio.

Sin embargo, si tiene fiebre, se encuentra mal, no puede participar con normalidad en las actividades, no quiere comer, babea mucho o las lesiones de la piel empeoran, con aparición de supuración amarillenta debe quedarse en casa hasta que se encuentre mejor.

Es importante mantener unas buenas medidas de higiene, especialmente el lavado de manos después de cambiar pañales o ir al baño, para reducir la transmisión del virus.

Si el centro educativo o las autoridades sanitarias establecen recomendaciones específicas ante un brote, deberán seguirse sus indicaciones.

¿Puede volver a tenerla?

Sí.

Existen diferentes virus capaces de producir la enfermedad boca-mano-pie, por lo que haberla pasado no garantiza que el niño quede protegido frente a todos ellos.

Por este motivo, un niño puede tener boca-mano-pie más de una vez durante su infancia.

¿Cuándo debemos consultar con el pediatra?

Aunque generalmente es una enfermedad leve, debemos consultar si:

También es recomendable consultar si el niño es muy pequeño, tiene alguna enfermedad que afecte a sus defensas o si la evolución no es la esperada.

  • el niño bebe muy poco o rechaza los líquidos por el dolor
  • orina mucho menos de lo habitual
  • tiene la boca muy seca, llora sin lágrimas u otros signos de deshidratación
  • presenta fiebre durante más de 3 días
  • está muy decaído, excesivamente somnoliento o presenta un comportamiento extraño
  • las lesiones empeoran en lugar de mejorar
  • presenta dificultad para respirar, rigidez de cuello, dolor de cabeza intenso o alteraciones de la conciencia

Para recordar

La enfermedad boca-mano-pie es una infección vírica muy frecuente en la infancia y, en la mayoría de los casos, se resuelve sola en unos días.

Durante la enfermedad, lo más importante es aliviar el dolor, ofrecer líquidos con frecuencia y vigilar que el niño no se deshidrate.

Y recuerda: si tienes dudas sobre las lesiones, tu hijo no consigue beber, las lesiones de la piel empeoran o su estado general te preocupa, consulta con tu pediatra.

¿Necesitas valorar las lesiones de tu pequeño o tienes dudas sobre cómo cuidarlo durante la enfermedad? En Centro Pediátrico Etapas estamos aquí para escucharos, resolver vuestras dudas y acompañaros. Puedes solicitar tu cita con nosotros. 💜

En Centro Pediátrico Etapas

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*Artículo divulgativo dirigido a las familias. No sustituye la valoración individual por un profesional sanitario.*

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