Diccionario del recién nacido

Los primeros días con un bebé recién nacido traen consigo un vocabulario que muchas familias escuchan por primera vez en paritorio o en la primera visita. Términos como APGAR, calostro o meconio pueden sonar lejanos, pero entenderlos ayuda a vivir la maternidad y la paternidad con más seguridad. Este glosario recopila las palabras más habituales de los primeros días, explicadas de forma clara y cercana.

APGAR

Es la primera valoración que se le hace al bebé en el paritorio, justo al minuto y a los cinco minutos de nacer. Sirve para comprobar de un vistazo cómo se encuentra: si respira bien, su color, su tono muscular, su respuesta a estímulos y su llanto. Lo realiza el equipo de pediatría o matronería mientras el bebé está sobre el pecho de la madre, no es necesario separarlo. La puntuación va de 0 a 10 y, en la mayoría de los casos, el resultado es tranquilizador. Si la puntuación inicial es baja, normalmente mejora a los cinco minutos con medidas de apoyo.

Calostro

Es la primera leche que produce la madre tras el parto. Tiene un color amarillento o anaranjado y sale en poca cantidad, pero está llena de defensas, proteínas y nutrientes que el recién nacido necesita en sus primeras horas. Cada gota cuenta: su pequeño volumen está perfectamente adaptado al tamaño del estómago del bebé en los primeros días. No te preocupes si parece "poca leche": el calostro es exactamente lo que tu hijo o hija necesita.

Fontanela

Son las zonas blandas que se notan al tocar la cabeza del bebé. Existen porque los huesos del cráneo aún no están fusionados, lo que permite que la cabecita se moldee durante el parto y que el cerebro siga creciendo con rapidez durante el primer año. La fontanela mayor (la de arriba) suele cerrarse entre los 9 y los 18 meses. Ver cómo late al tacto es completamente normal: está reflejando el latido del corazón del bebé.

Ictericia

Es el color amarillento que pueden adquirir la piel y los ojos del recién nacido durante los primeros días de vida. Aparece porque el hígado del bebé aún está madurando su capacidad para eliminar la bilirrubina. Es muy frecuente —hasta la mitad de los recién nacidos la presentan— y, en la mayoría de los casos, es leve y se resuelve sola. Si el tono amarillo es intenso, aparece antes de 24 horas o se prolonga, conviene que la pediatra lo valore para decidir si necesita fototerapia o simplemente seguimiento.

Lactancia a demanda

Significa ofrecer el pecho (o el biberón si la lactancia es mixta o artificial) cada vez que el bebé muestre señales de hambre: chupeteo, movimientos de búsqueda, llevarse la mano a la boca, intranquilidad. No hace falta mirar el reloj ni esperar a que pasen tres horas. Los recién nacidos hacen entre 8 y 12 tomas al día, a veces más, y esa frecuencia es la que garantiza una buena producción de leche y un crecimiento adecuado. Cada bebé tiene su propio ritmo y es importante respetarlo.

Meconio

Es la primera deposición del recién nacido. Es espesa, muy pegajosa y de un color oscuro, casi negro o verdoso, muy distinta a las cacas que vendrán después. Su composición es especial: células intestinales, lanugo, moco y bilis. Las primeras deposiciones deberían aparecer en las primeras 24-48 horas de vida y son una buena señal de que el intestino del bebé está funcionando correctamente. Si pasan más de 48 horas sin meconio, conviene comentarlo en la consulta.

Percentil

Es la forma en que los pediatras comparamos el peso, la talla y el perímetro cefálico del bebé con los de otros niños y niñas de su misma edad y sexo. Por ejemplo, un percentil 50 significa que el 50% de los bebés de esa edad pesan igual o menos. Lo más importante no es el número concreto, sino que la curva de crecimiento sea estable y ascendente. No hay percentiles "buenos" o "malos": cada bebé sigue su propia línea, y un percentil bajo con buena evolución puede ser perfectamente normal.

Piel con piel

Es el contacto directo del bebé desnudo sobre el pecho desnudo de la madre o el padre. En las primeras horas tras el nacimiento ayuda a regular la temperatura del recién nacido, estabiliza su frecuencia cardíaca y respiratoria, favorece el vínculo y facilita el inicio de la lactancia materna. Pero el piel con piel no es solo cosa del paritorio: cualquier momento en casa, con el bebé en pañal sobre el pecho de mamá o papá, también aporta beneficios emocionales y de regulación.

pH de cordón

Es una pequeña muestra de sangre que se toma del cordón umbilical justo después del nacimiento. Sirve para conocer cómo ha tolerado el bebé el trabajo de parto y los minutos previos al nacimiento. Es una prueba rápida, indolora y muy útil cuando ha habido algún signo de sufrimiento fetal o cuando se quiere confirmar el bienestar del bebé en partos con monitorización no concluyente. La información que aporta ayuda al equipo de pediatría a decidir si el recién nacido necesita algún cuidado adicional.

Prueba del talón

Es el nombre coloquial del cribado neonatal, una prueba que se realiza al recién nacido entre las 48 y 72 horas de vida mediante un pequeño pinchazo en el talón. Se elige esta zona porque está muy bien vascularizada y permite obtener unas gotas de sangre con facilidad. Con esas muestras se detectan de forma precoz algunas enfermedades del metabolismo y hormonales que, sin tratamiento, podrían causar problemas graves, pero que tratadas a tiempo tienen un pronóstico excelente. Es una de las herramientas más valiosas de la medicina preventiva neonatal.

Regurgitación

Es el paso de una pequeña cantidad de leche o contenido del estómago hacia la boca, especialmente después de las tomas. Es muy frecuente en bebés pequeños porque el esfínter que cierra el estómago al esófago aún es inmaduro. En la mayoría de los casos es normal, no duele y se resuelve sola a medida que el bebé crece. Se distingue del vómito en que la regurgitación es pasiva y en poca cantidad. Si es muy abundante, proyectiva, se acompaña de pérdida de peso o de irritabilidad, conviene consultarlo con la pediatra.

Uratos

Son pequeños depósitos de color rojizo o "rojo teja" que pueden aparecer en el pañal durante los primeros días de vida. Se deben a que el riñón del recién nacido todavía no concentra bien la orina. Son inofensivos y desaparecen por sí solos cuando el bebé empieza a tomar más leche y la orina se aclara. A veces se confunden con sangre, pero no es así: son simplemente cristales de urato que se forman en la orina concentrada.

Vernix caseosa

Es la sustancia blanquecina y cremosa que cubre la piel del recién nacido al nacer. Durante el embarazo ha protegido la piel del bebé del líquido amniótico y, al nacer, sigue siendo una barrera natural que hidrata y protege frente a infecciones. La recomendación actual es no retirarla en las primeras horas: se absorbe sola con la piel. Si tu bebé ha nacido con mucha cantidad, no hace falta frotar: en uno o dos baños desaparecerá.