Mitos de salud infantil que seguimos oyendo

Hay consejos que pasan de generación en generación. Algunos tienen una pequeña parte de verdad; otros simplemente forman parte de esas frases que hemos escuchado tantas veces que hemos acabado dándolas por ciertas. Pero, ¿qué dice realmente la evidencia? Hoy desmontamos algunos de los mitos más frecuentes sobre la salud de los niños.

"Salir a la calle estando resfriado hará que empeore"

NO NECESARIAMENTE.

Si el niño se encuentra bien y no tiene fiebre ni otros motivos para permanecer en casa, estar al aire libre no empeora un catarro.

De hecho, salir un rato, jugar tranquilamente y ventilar los espacios puede ser perfectamente compatible con una infección respiratoria leve.

Lo que sí debemos evitar es el contacto estrecho con otros niños si está en una fase en la que puede contagiarles.

"Si camina descalzo, se va a resfriar"

FALSO.

Caminar descalzo no provoca un resfriado.

Los resfriados están causados por virus respiratorios, que se transmiten principalmente a través de las secreciones respiratorias y el contacto cercano con personas infectadas.

Que el niño tenga los pies fríos puede resultar incómodo, pero no hace que contraiga un virus.

Por supuesto, si el suelo está muy frío o existe riesgo de lesión, podemos ponerle zapatos o calcetines. Pero no porque vaya a "coger un catarro" por ir descalzo.

"Las vitaminas del zumo se evaporan"

NO EXACTAMENTE.

Este mito tiene algo de verdad, pero no por el motivo que solemos escuchar.

La vitamina C no se evapora porque dejemos el zumo unos minutos en la mesa.

Lo que sí ocurre es que la vitamina C puede degradarse progresivamente por la exposición al oxígeno, la luz y el tiempo.

Por tanto, no hace falta beberse el zumo en cuanto se exprime para "que no pierda las vitaminas". Lo importante es que la fruta forme parte de una alimentación variada.

Y, además, para los niños suele ser preferible comer la fruta entera: aporta fibra y requiere masticación, además de producir mayor saciedad.

"Después de comer hay que esperar dos horas antes de bañarse porque puede dar un corte de digestión"

FALSO, aunque hay un matiz importante.

No existe una regla que obligue a esperar dos horas después de comer para bañarse.

El famoso "corte de digestión" no es realmente una parada de la digestión provocada por entrar en el agua.

Lo que sí puede ocurrir es un shock térmico o síncope relacionado con cambios bruscos de temperatura, especialmente si el niño entra de golpe en agua muy fría después de haber estado muy caliente, o realiza ejercicio intenso.

Por eso, más que mirar el reloj, debemos utilizar el sentido común:

  • Entrar progresivamente en el agua, especialmente si está fría;
  • Evitar cambios bruscos de temperatura;
  • Vigilar siempre a los niños en el agua.

Y aquí sí hay una regla que no tiene excepciones: un niño pequeño nunca debe estar solo cerca del agua.

"La fiebre es mala y hay que bajarla siempre"

FALSO.

La fiebre es una respuesta del organismo frente a una infección y, por sí misma, no suele ser peligrosa.

No tratamos un número concreto del termómetro: tratamos el malestar del niño.

Si un niño tiene 38,5 °C pero está jugando, bebe y se encuentra razonablemente bien, no necesariamente necesita un antitérmico.

En cambio, si está muy incómodo, dolorido o decaído, podemos utilizar un antitérmico adecuado a su edad y peso.

Lo importante no es conseguir que el termómetro marque 36,5 °C, sino que el niño esté confortable.

"Con fiebre hay que darle un baño de agua fría para bajársela"

FALSO.

Los baños o duchas de agua fría no son una buena forma de tratar la fiebre.

Tampoco es necesario utilizar alcohol, paños muy fríos ni otros remedios caseros para intentar bajar la temperatura.

Si el niño tiene fiebre:

  • Ofrece líquidos con frecuencia.
  • Vístelo con ropa cómoda, sin abrigarlo en exceso.
  • Si está molesto, puede utilizarse un antitérmico adecuado a su edad y peso.
  • Y, sobre todo, observa cómo se encuentra el niño, no solamente el número que marca el termómetro.

La fiebre es una respuesta normal del organismo frente a muchas infecciones. No siempre necesita tratamiento; tratamos el malestar, no el termómetro.

"Si los mocos son verdes, necesita antibiótico"

FALSO.

El color de los mocos no permite saber si una infección es bacteriana.

Durante un catarro viral, las secreciones pueden pasar de transparentes a amarillas o verdes debido a la respuesta inflamatoria del organismo.

Un moco verde no significa automáticamente:

  • "tiene una bacteria"
  • "necesita antibiótico"

Los antibióticos solo son útiles cuando existe una infección bacteriana que los requiere.

"Si tiene un catarro, un antibiótico hará que se cure antes"

FALSO.

La mayoría de los catarros infantiles están causados por virus.

Los antibióticos actúan contra las bacterias, no contra los virus.

Dar un antibiótico cuando no está indicado no hace que el catarro desaparezca antes y, en cambio, puede provocar efectos secundarios y contribuir al problema de las resistencias antimicrobianas.

"Si tiene tos, hay que darle un jarabe"

NO NECESARIAMENTE.

La tos es un mecanismo de defensa que ayuda a limpiar las vías respiratorias.

En los niños, especialmente en los pequeños, muchos jarabes para la tos tienen una utilidad limitada y algunos no están recomendados a determinadas edades.

Antes de intentar eliminar la tos, hay que preguntarse:

¿por qué está tosiendo?

Un catarro, una laringitis, asma, bronquiolitis, alergia o incluso un cuerpo extraño pueden producir tos, pero no se manejan de la misma manera.

"Si está resfriado, tomar leche hará que tenga más mocos"

FALSO.

La leche no aumenta la producción de moco.

Puede producir una sensación transitoria de mayor espesor en la boca o la garganta, pero eso no significa que el organismo esté fabricando más secreciones respiratorias.

Si el niño tolera la leche, no hay razón para retirarla durante un catarro.

"Cuando le están saliendo los dientes, puede tener fiebre alta"

FALSO.

La dentición puede producir algunas molestias: encías inflamadas, babeo, necesidad de morder y cierta irritabilidad.

Pero la salida de los dientes no provoca fiebre alta.

En ocasiones puede coincidir con una ligera elevación de la temperatura, pero una fiebre significativa debe hacernos pensar en otra causa, habitualmente una infección que simplemente ha coincidido en el tiempo con la dentición.

Por eso, si un bebé tiene 38 °C o más, no deberíamos atribuirlo automáticamente a los dientes.

Los dientes pueden molestar, pero no debemos utilizar la dentición como explicación para la fiebre.

"Si tiene diarrea, hay que quitarle la leche"

FALSO.

En la mayoría de las gastroenteritis infantiles no es necesario retirar la leche ni mantener al niño en ayunas.

De hecho, una vez iniciada la rehidratación, se recomienda continuar con la alimentación habitual según la tolerancia del niño. Solo en niños con infecciones graves o situaciones especiales se recomendará no comer nada.

¿Y si toma pecho?

La lactancia materna debe continuar.

Se puede ofrecer el pecho con frecuencia, incluso aumentando las tomas si el niño las solicita.

¿Y si toma leche de fórmula?

En general, no es necesario cambiar a una fórmula sin lactosa de forma rutinaria en una gastroenteritis aguda.

Puede existir una intolerancia transitoria a la lactosa después de algunas gastroenteritis, pero debe valorarse según la evolución y la intensidad de la diarrea.

Lo fundamental durante una gastroenteritis es evitar la deshidratación, ofreciendo líquidos y, cuando sea necesario, una solución de rehidratación oral adecuada.

"Si tiene diarrea, solo puede tomar dieta blanda"

FALSO.

La famosa dieta de:

arroz + patata + zanahoria + plátano + pollo

no es necesaria durante una gastroenteritis.

Una vez que el niño está correctamente hidratado, puede continuar con una alimentación variada y adecuada a su edad, respetando su apetito y tolerancia.

No es necesario restringir la alimentación a alimentos "astringentes" ni mantener una dieta blanda durante varios días.

De hecho, mantener una alimentación adecuada ayuda a evitar déficits nutricionales y favorece la recuperación de la mucosa intestinal.

Lo importante es ofrecer pequeñas cantidades con frecuencia y respetar el apetito del niño.

En una gastroenteritis, el objetivo no es "cortar la diarrea" con determinados alimentos, sino mantener una buena hidratación y una alimentación adecuada, evitando alimentos ultraprocesados y con poco valor nutricional: galletas, embutidos, refrescos, golosinas...

Entonces, ¿qué hacemos con todos estos consejos?

Los consejos de abuelos, padres y amigos suelen nacer de la experiencia y de las ganas de cuidar. Y muchos tienen detrás una explicación que, con el tiempo, se ha ido transformando.

Pero cuando hablamos de salud infantil, merece la pena preguntarnos:

¿Es realmente cierto o simplemente lo hemos escuchado muchas veces?

A veces, cuidar mejor también significa dejar atrás algunos mitos.

En Centro Pediátrico Etapas

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Si alguna vez no sabes si lo que te han contado es un mito, una recomendación útil o algo que realmente deberíamos evitar, no dudes en preguntarnos.

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