Por qué mi hijo siempre enferma en la escuela infantil

"Desde que empezó la escuela infantil no levanta cabeza." "Se le pasa un catarro y a los pocos días vuelve a tener mocos." "¿Será que tiene las defensas bajas?" Esta es una de las preocupaciones que más escuchamos en consulta, especialmente durante los primeros años de vida. Y aunque puede resultar agotador para toda la familia, que un niño pequeño tenga muchas infecciones después de empezar la escuela infantil no significa necesariamente que tenga un problema de defensas. De hecho, en muchos casos forma parte de lo esperado.

¿Por qué enferman tanto cuando empiezan la escuela infantil?

La respuesta es bastante sencilla: están entrando en contacto con muchos virus nuevos al mismo tiempo: en casa, un bebé puede tener contacto habitual con unas pocas personas, pero en la escuela infantil, en cambio, comparte espacio muy estrechamente con otros niños que también están entrando en contacto con virus por primera vez.

Los niños pequeños:

  • juegan muy cerca unos de otros;
  • se llevan las manos y objetos a la boca;
  • comparten juguetes;
  • todavía están desarrollando hábitos de higiene;
  • tienen contacto frecuente con secreciones respiratorias;
  • y aún no han tenido muchas de las infecciones habituales de la infancia.

Todo esto facilita muchísimo la transmisión de virus.

¿Cuántos catarros puede tener un niño?

Los niños pequeños pueden tener muchas infecciones respiratorias al año, especialmente cuando empiezan la escuela infantil.

Y aquí aparece algo que puede confundir muchísimo a las familias:

No siempre "lleva dos meses enfermo"

A veces hay un catarro que dura varios días, seguido de otro virus diferente antes de que hayan desaparecido completamente los mocos o la tos del anterior. Desde fuera parece:

"Lleva dos meses enfermo."

Pero en realidad pueden haber sido varias infecciones consecutivas.

"Pero es que siempre tiene mocos"

Los mocos pueden durar bastante más que la fiebre o el malestar inicial. Un catarro puede mejorar progresivamente mientras persisten:

  • congestión nasal
  • tos
  • secreción nasal.

Y cuando el niño vuelve a entrar en contacto con otro virus, los síntomas pueden aumentar de nuevo. Por eso, especialmente durante los meses de otoño e invierno, es muy frecuente tener la sensación de que:

"No se le quita nunca."

¿Significa que tiene las defensas bajas?

En la mayoría de los casos, no. Que un niño tenga muchas infecciones respiratorias no significa automáticamente que su sistema inmunitario funcione mal. De hecho, el sistema inmunitario aprende a reconocer nuevos microorganismos precisamente a través del contacto con ellos. Las infecciones leves durante los primeros años pueden formar parte del proceso normal de maduración inmunológica.

¿Y por qué algunos niños enferman mucho más que otros?

Porque no todos tienen la misma exposición. Influyen factores como:

  • edad de inicio de la escuela infantil;
  • número de niños del aula;
  • hermanos mayores;
  • época del año;
  • duración de la jornada;
  • exposición al humo del tabaco;
  • vacunación;
  • características individuales del niño.

Por eso, comparar:

"Mi hijo tiene tres catarros y el suyo ninguno"

no nos permite saber si uno tiene "mejores defensas" que el otro.

¿Podemos darle algo para subir las defensas?

En un niño sano no necesitamos utilizar suplementos, jarabes o preparados para "estimular las defensas" de forma rutinaria. Lo que sí ayuda a mantener un sistema inmunitario saludable es mucho menos sofisticado:

Dormir adecuadamente

El sueño es fundamental para el bienestar y el funcionamiento del sistema inmunitario.

Alimentación variada

Una alimentación equilibrada proporciona los nutrientes necesarios para el crecimiento y el funcionamiento normal del organismo. No solo hay que mirar la cantidad sino, sobre todo, la calidad. El consumo de ultraprocesados (galletas, batidos, chuches, embutidos…) aporta muy pocos nutrientes y alteran nuestras defensas naturales del intestino.

Vacunación

Las vacunas entrenan al sistema inmunitario para reconocer determinadas infecciones y son una de las medidas preventivas más eficaces.

Evitar el humo del tabaco

La exposición al humo aumenta el riesgo de infecciones respiratorias y otros problemas de salud.

Higiene de manos

Especialmente importante antes de comer, después de ir al baño y al llegar a casa.

¿Tiene que quedarse siempre en casa?

No.

Un niño con un catarro leve, que se encuentra bien, come y bebe adecuadamente y no tiene fiebre, no necesita permanecer encerrado en casa hasta que desaparezca el último moco.

Pero sí debemos seguir las recomendaciones de la escuela infantil y del pediatra respecto a cuándo debe quedarse en casa.

Y, sobre todo, debemos utilizar el sentido común:

  • si el niño está enfermo y no se encuentra bien, necesita descansar y recuperarse.
  • Además, evitar el contacto estrecho mientras está en la fase más contagiosa ayuda a proteger a otros niños y familias.

Entonces, ¿cuándo deberíamos preocuparnos?

Aquí está la parte importante.

No debemos valorar solamente cuántas infecciones tiene un niño, sino cómo son esas infecciones.

No es lo mismo:

"Tiene muchos catarros, pero se recupera bien, crece adecuadamente y entre infección e infección está completamente sano."

que:

Y en cambio:

"Tiene infecciones graves, poco habituales, necesita hospitalizaciones repetidas y no está creciendo adecuadamente."

Signos que pueden justificar un estudio más profundo

Algunos signos que pueden justificar estudiar con más profundidad la situación son:

  • neumonías recurrentes;
  • infecciones que requieren hospitalización con frecuencia;
  • infecciones por microorganismos poco habituales;
  • necesidad repetida de antibióticos intravenosos;
  • candidiasis (hongos) persistente o infecciones oportunistas;
  • diarrea crónica o persistente;
  • mala ganancia ponderal o pérdida de peso;
  • antecedentes familiares de inmunodeficiencia (problemas en las defensas);
  • infecciones que no responden como sería esperable al tratamiento.

En estos casos, el pediatra valorará si es necesario realizar un estudio del sistema inmunitario.

¿Y cuando crezca, dejará de enfermar tanto?

En muchos niños, sí. La frecuencia de las infecciones suele disminuir progresivamente a medida que crecen, tienen menos contactos nuevos con virus y su sistema inmunitario acumula experiencia frente a ellos. Por eso, esos primeros años de escuela infantil pueden ser especialmente intensos. Puede parecer que estamos pasando: un virus → otro virus → otro virus → otra vez mocos → otra tos… Pero con el tiempo, habitualmente, la situación mejora.

Y una última cosa: no estás haciendo nada mal

Cuando un niño está enfermo continuamente, es fácil pensar:

¿Estaremos haciendo algo mal?

La mayoría de las veces, no.

No es porque vaya descalzo.

No es porque haya salido con el pelo mojado.

No es porque haya tomado un yogur frío.

Y tampoco significa necesariamente que tenga "las defensas bajas".

Muchas veces simplemente significa que es un niño pequeño rodeado de otros niños pequeños.

Y eso, especialmente durante el primer año de escuela infantil, es una combinación perfecta para encontrarse con muchos virus.

En Centro Pediátrico Etapas

Sabemos que pasar el invierno entre mocos, tos y fiebre puede resultar agotador. Si tienes dudas sobre si las infecciones de tu hijo están dentro de lo esperable o si hay algún signo que justifique estudiarlo, consúltanos.

Porque saber que algo es frecuente no significa que tengamos que dejar de mirar al niño. Significa que podemos acompañarlo con tranquilidad, sabiendo cuándo es normal y cuándo merece la pena investigar un poco más.

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